miércoles, 28 de noviembre de 2018

Sueños Comunitarios






  "Para mí, el Chachani mucho más majestuoso que el Misti" - José Carlos

1ra Capa – 5mil caracteres
·        LEAD:
Los sueños pueden ser un arma de doble filo, ya que pueden generar una fuerza de creación hermosa, como también, una fuerza de (auto) destrucción terrible.
Es el noveno día del segundo mes del año 1987 y en el distrito de Morropón en la región de Piura, la familia Martínez Alvarado tiene su segundo hijo, José Carlos, cuyos primeros respiros de vida, se han dado en una cálida mañana.
La vida infantil se desarrolla sin presentar problemas algunos, su familia, tiene una fuerte influencia musical por parte de sus dos abuelos, Pedro y Fidel, pasando los días del pequeño pueblo morropones en una tranquilidad ambientada por la música de Pedro, un acordeonista reconocido en el pueblo, infaltable en toda reunión, siendo toda esta tranquilidad bañada por los pasos de los artistas que llegaban poco a poco, como Susana Baca que llegó un día del año 94, artista traída por su segundo abuelo, Fidel, fundador de “La Casa de la Cultura de Morropón”; pasando así, la vida de José Carlos, envuelta en un ámbito musical que lo marcaría.
Por situaciones duras y ajenas al pequeño José Carlos, sus padres se mudan a Lima, quedándose algún tiempo con sus abuelos, acrecentándose la influencia musical, bañada por la cultura que se desarrollaba en torno a él, tiempo durante el cual aprendió a tocar la guitarra. A los 10 años ya se encontraba en Lima, se mudó con sus padres al distrito de Breña, donde tomó clases musicales en el “Museo de Arte del Niño”, siendo una mala experiencia para él, aprendiendo más, de los libros.
·        Acción Creciente:
En el año 2004, acabando el colegio, es que José decide estudiar música en el Conservatorio Nacional y ser rockero o lo que se diera. Ya por esos años tenía un dominio de varios instrumentos: el piano, la guitarra, la batería y el acordeón. Es el año 2008 y la dureza de la vida, estancan sus sueños, sus padres deciden tener dos hijos más, cortándole todo tipo de apoyo.
Empieza entonces una etapa dura de su vida, en la que no contaba con el apoyo de nadie, retirándose del conservatorio y llegando a tocar música en el transporte público para poder solventarse un plato de comida, con algunos ahorros en los bolsillos, se renta un cuarto y empieza a buscar trabajo de lo que sea, empezó de ayudante en un almacén de supermercados, ahí empieza a conocer un rostro del Perú (y del mundo), que solo leía en los libros. La discriminación. Se sintió muy afectado por todo eso, ya que en algunos trabajos lo botaban solo por ser piurano, en otros por ser “negro”, así anduvo algún tiempo pasando penurias en una vida solitaria en la gran Lima.
Su pasión por el arte y la soledad en la que se encontraba, lo llevaron a conocer el cine y se dio cuenta de algo maravilloso. Un caluroso día del año 2006, en la Costa Verde, fue a un Festival de Arte, donde vio como la música y el cine, servían de herramientas para generar interculturalidad, en ese evento artístico, pudo conocer personas de diferentes ciudades del Perú y del mundo, que buscaban erradicar la discriminación, esa que lo rechazaba a José por ser provinciano o por ser “negro”.
·        Clímax:
José vio entonces a la música y al cine como una herramienta de desarrollo, lo que en algún momento creyó no le serviría de nada, como era tocar instrumentos, resultó ser un conocimiento útil para erradicar las diferencias y poder ayudar a todas las personas a poder cumplir sus sueños, unos sueños comunitarios. La tarea recién empezaba y la lucha por su sueño, sería ardua y gigantesca, solo faltaba darle forma para poder empezar a trabajar ya, cuando el concepto de “Gestor Cultural” llegó a él, entonces pudo visualizar de mejor manera el camino que tendría que recorrer y de las herramientas que tendría que contar.
Los años pasaban, José se desempeñaba de muchas funciones, teniendo variedad de trabajos, ya por el año 2014, decide regresar a su natal Piura e intentar estudiar la carrera de Administración en una universidad, retirándose al primer año, por motivos laborales, ya que recibe una oferta de trabajo de una aseguradora, para ser jefe de la región sur del Perú, puesto de trabajo que requería vivir en Arequipa. Durante esos días, José anduvo por todo Piura en busca de oportunidades, para ser Gestor Cultural, dándose con la sorpresa de que las oportunidades y conocimiento eran pocas, ya que las propuestas culturales en el norte peruano, son escasos o nulos. No hay un real incentivo ni un consumo cultural masivo. Decide viajar y aceptar la oferta de trabajo, conocer Arequipa y la región sur del país sería de gran ayuda para conocer y aprender más, así poder regresar a Piura y cambiar la historia.
·        Acción Decreciente:
Llegado a la Ciudad Blanca, empieza a buscar grupos culturales, llegando al voluntariado “CineCinco”, donde empieza por fin, a cumplir sus sueños de ser un gestor cultural, realizando proyecciones audiovisuales por toda la ciudad de Arequipa, revalorando los espacios culturales, brindando charlas y ponencias sobre el impacto del cine y la música en el consciente colectivo de una sociedad.
“Lo interesante de esta ciudad, es que, además de ser hermosa arquitectónicamente, el consumo de cultura, si bien no es masivo, es a tenerse en cuenta. Creo que eso la hace diferente”, piensa José Carlos, mientras caminar por el centro histórico de la ciudad del sillar, durante una fría noche de noviembre del 2018.
·        Desenlace: Que se ha aprendido de eso
Es una mañana bañada de bastante sol, José está compartiendo un jugo de frutas con algunos compañeros de su organización, están en el mercado San Camilo.
“La cultura es producto de la vida que desempeñamos como sociedad, no como individuos y en esos puntos nos encontramos y eso nos genera identidad se pervierte cuando se habla de nacionalismos. El chauvinismo es una perversión de la cultura.”
Terminan los jugos y tienen que ir a una reunión en la Municipalidad de Arequipa a firmar unos acuerdos, durante el transcurso, se ve una gran diferencia entre el centro histórico de Arequipa, con el entorno comercial del mercado.
“La cultura es algo que nos une, que jamás nos va a discriminar, al contrario, cuando eres consciente, reconoces la importancia de tus antepasados, permitiéndote crecer y desarrollarte.”
Los miembros hablan de esas diferencias culturales palpables en esta realidad contemporánea arequipeña, todos creen que las proyecciones ayudarán a generar un cambio en esta ciudad, en todo el país.
“Si nosotros tuviéramos más charlas en las que se hablen sobre la cultura y se brinden ideas con argumentos, por ejemplo si se supiera que la música que escucha viene de otras culturas que no son necesariamente de aquí, sin ser alienados, se les daría el valor correcto, el valor que se merece, porque alejarte de tu cultura porque representa algo distinto a lo que es el mainstream (a la moda), es estancarse, eso te hace daño, conscientes o no pero uno se hace daño.”
Unos venezolanos se les cruzan en el camino, tienen caramelos en sus brazos, algunos bebes en sus brazos. Todos tienen gorros con las banderas de su país.
“Todo esto se pervierte cuando hablamos de nacionalismos, cuando exacerbamos lo local, cuando decimos por ejemplo que se tiene que escuchar primero lo peruano, esto sin menospreciar porque claro, lo peruano tiene un valor muy importante no olvidándonos que hablar de lo peruano es también hablar de varias pequeñas culturas.
La grandeza de nuestro país se va a dar cuando aprendamos esto.”
Entran en reunión, al finalizar después de casi dos horas de charlas, todos están felices. Se aceptó una propuesta de cultura durante los meses de enero, febrero y marzo. Lo que duren las vacaciones.

► 2da Capa – Uno para todos, todos para el mundo.

Grettel Montesinos estuvo en CineCinco desde sus inicios, si bien no se considera una fundadora, lo es para los miembros fundadores. Desde los inicios que eran un cine club en la Facultad de Derecho, por las necesidades y visiones de los integrantes, es que se convirtieron en una organización de voluntariado. Para ella, la llegada de José Carlos a CineCinco, ha sido de gran aporte, ya que sus ganas de trabajar han motivado a varios integrantes, ayudándolos a lograr los objetivos y metas planteados por el grupo.
Esta labor es como un trabajo de hormiga, que poco a poco podrá brindar un gran cambio a Arequipa, ayudándola a crecer, generando desarrollo con Cultura.
Grettel es diseñadora, ella desempeña la función creativa del voluntariado, empapándose con la suficiente información para generar el material gráfico que ayudara a la correcta difusión de los eventos y proyecciones que se realizan en CineCinco, siendo José Carlos, el distribuidor de esos diseños, que suelen terminar en postes, paredes del centro histórico, puertas de instituciones educativas, públicas, establecimientos de comida o anuncios de publicidad.
Jordan Jauregui es uno de los fundadores de CineCinco, él sabe la difícil tarea que es generar cultura en una ciudad que es conservadora, que cubre murales artísticos con propaganda política, pero en esta tarea, José Carlos ha brindado un empuje en momentos sombríos, como cuando en la proyección de la película peruana “Sin vagina me marginan”, apoyo con el debido manejo de la presión social, generado por grupos conservadores que creían indebida, la proyección de una película con temática homosexual, en espacios públicos del estado.
José Carlos, supo lidiar con las representantes de los grupos homofobos que luchaban por que la proyección no se llevara a cabo, y si bien, las quejas llegaron hasta el ex Alcalde, Alfredo Zegarra, la proyección se logró dar, en la sala de proyecciones de la biblioteca municipal Ateneo, con una asistencia que contrastaba con el rechazo mostrado en redes sociales.
Los integrantes de diferentes colectivos y agrupaciones culturales en Arequipa, aprecian la función y el desempeño que cumple José Carlos, en la difusión de diferentes eventos culturales, no solo de las proyecciones audiovisuales, sino también en la difusión y gestión de varios eventos.
Desde su llegada a la Ciudad Blanca, ha estado presente en la gestión y ejecución de propuestas teatrales, como “Chicos mal”, “Maracas”, “El che y los Rolling Stones” y la última propuesta teatral, en la que apoyo con la dirección de la puesta en escena, “Lucrecia”, que narra los días de una trabajadora de hogar, en una zona residencial de Arequipa, mujer que sufre de abusos laborales como sexuales por parte del esposo de la señora que la contrato, siendo esta puesta de teatro, un reclamo y denuncia hacia la ciudadanía, por parte de las mujeres que vienen de provincias aledañas y sufren de violencia.
“Tenemos que hacer visibles estos actos y denunciarlos mediante propuestas artísticas.”
Opina José, en el backstage del Teatro Umbral, centro cultural donde se llevaron a cabo las propuestas culturales.
Sergio Vargas Rodríguez, lo está esperando en el bar cultural Gebrau en el centro de la ciudad, hay una tocada de bandas de cumbia fusión, José toca el bajo en una de ellas, “no te diré el nombre porque eso es cherry y hay que ser justos”, comenta antes de subir al escenario y brindar un concierto, en los que fusiona instrumentos andinos con tropicales.
“Si nosotros tuviéramos más charlas en las que se hablen sobre la cultura y se brinden ideas con argumentos, por ejemplo si se supiera que la música que escucha viene de otras culturas que no son necesariamente de aquí, sin ser alienados, se les daría el valor correcto, el valor que se merece, porque alejarte de tu cultura porque representa algo distinto a lo que es el mainstream (a la moda), es estancarse, eso te hace daño, conscientes o no pero uno se hace daño.”
Unos venezolanos se les cruzan en el camino, tienen caramelos en sus brazos, algunos bebes en sus brazos. Todos tienen gorros con las banderas de su país.
“Todo esto se pervierte cuando hablamos de nacionalismos, cuando exacerbamos lo local, cuando decimos por ejemplo que se tiene que escuchar primero lo peruano, esto sin menospreciar porque claro, lo peruano tiene un valor muy importante no olvidándonos que hablar de lo peruano es también hablar de varias pequeñas culturas.
La grandeza de nuestro país se va a dar cuando aprendamos esto.”
Entran en reunión, al finalizar después de casi dos horas de charlas, todos están felices. Se aceptó una propuesta de cultura durante los meses de enero, febrero y marzo. Lo que duren las vacaciones.
Para Sergio, la llegada de José Carlos fue de gran ayuda, aportando a la banda una visión diferente e innovadora, de lo que se pensaba eran ritmos tropicales del norte peruano, ayudando al acordenista del grupo a encontrar un estilo único y diferente.
En su trabajo José pasa desapercibido, sus compañeros de trabajo no le prestan atención, solo saben que es “el piurano que se está haciendo cargo de la región sur”.
Y si bien, por ahora solo se está enfocando en la Ciudad Blanca, su objetivo por ahora es abarcar todo el sur peruano, aprovechando que su trabajo lo tendrá por un buen tiempo aquí.
“Arequipa me está enamorando, tiene mucho para ser explotada, así que buscare una excusa para quedarme a vivir aquí.”

► 3ra Capa – Ajenos en la distancia y cercanía

Los días para José Carlos, desde que él recuerda siempre fueron duros y oscuros, es más, carece de recuerdos de su niñez.
“Creo que ha de ser algo patológico no poder tener recuerdos, solo tengo los que me dicen y ahí, haciendo un gran esfuerzo, tengo pequeños flashbacks que me recuerdan algunas escenas que por siempre tuve olvidadas.”
Sus padres lo dejaron al cuidado de sus abuelos, cuando era niño, ya que por problemas económicos, tuvieron que mudarse a Lima, quedándose José Carlos solo en Morropón, soledad que lo volvería a marcar a su llegada a la capital.
No hay primos, tíos que puedan hablar de él, opinar algo sobre él, no hay nada, no hay nadie, sus padres están lejísimos y en estos días, enfocados en sus dos hermanas de 17 años de diferencia.
Consultarles a ellas por José, brinda una respuesta hueca, irónica, fría, distante.
“Si creo que tengo un hermano mayor que fue músico.” Se escucha por el celular y ante tales respuestas, se corta la posible entrevista.
Ver a José Carlos caminar, es siempre verlo solo, a pesar de ser un ser muy sociable cuando de gestionar eventos se trata. “Siempre he sido solitario, he sido marcado por esa situación de la vida pero no le hallo algo malo, es más, me ha generado fortaleza y ahora soy diferente.”
Durante los años 2013 y 2014, compartió su vida con una mujer de la que no quiere mencionarla, “es mejor no recordarla”, menciona.
Estamos en el 2018 y a sus más de treinta años, sabe que en algún momento ha de compartir sus días con una pareja que llegará, “no sé si cambien mis días, la verdad que no espero nada de la vida, más de algo que pueda brindarme yo”, sonríe José Carlos.
Es el 25 de noviembre del 2018 y se va caminando solo, hacia una reunión con CineCinco, tienen que empezar a organizarce para los eventos que se les vienen durante los tres primeros meses del siguiente año.
En la realización de esta crónica reportaje, el compartir algunos días de las labores que cumple José Carlos como gestor cultural en Arequipa, me ha demostrado que aún como nación, nos falta demasiado y si bien, el ámbito artístico se ve un tanto descuidado por el gobierno y la población peruana, quizás esté en este, la solución a los problemas que tenemos.
 

miércoles, 31 de octubre de 2018

La fotógrafia como herramienta de paz

En el documental llamado "War Photographer" del director suizo, Christian Frei, narra y cuenta algunos días de la vida del fotógrafo profesional y ganador de los mejores premios de fotografía a nivel mundial, James Nachtwey.
Es en el desarrollo del documental en el que, se ve como James, desempeña su labor, teniendo la peculiaridad de estar siempre involucrado de una manera directa, con su fotografía.
A opinión de sus colaboradores, se aprecia como su personalidad, su manera de ser y de percibir el mundo, es que le permite desarrollar un trabajo humanamente impecable, lleno de empatía y de la cruda realidad de las miserias humanas, cualidades que le brindan un aura que le ayuda mucho al momento de generar empatia con los fotografiados.
Un ser solitario, embargado por su labor, sabe que no podría ser de otra manera, ya que desde joven, supo que si bien, su sueño para con el mundo es utópico y descabellado, es esa misma su motiviación, ya que el cree que, si bien la guerra es inherente al ser humano, mediante el uso de la fotografía, se puede llegar a la paz, que el bien gane al mal y poder asi, cambiar al mundo que está enfocado en los espectaculos, en los famosos y el show que se crea en torno a estos.



► TED James Nachtwey. Fotografias, fiel testimonio de la crueldad humana.

miércoles, 26 de septiembre de 2018

Los ex quioscos

Es una mañana fría de junio, el viento se arremolina en el paradero de “Los Quioscos”, las combis llegan una tras otra detrás de una gran cortina de polvo. Escolares, universitarios, trabajadores se apretujan entre ellos y luchan por un espacio dentro de las ya arrebatadas combis, espacio que les permitirá viajar y llegar a su destino.
Todas las mañanas son así, llenas de gente y de polvo que entre “Los Quioscos”, buscan refugio a las ráfagas de viento con tierra que despeinan a las féminas, que llenan de polvo los trajes.
“Los Quioscos” son un paradero, un cruce ubicado en Enace, entre los sectores 7, 8 y 9. Son solo 2, pero las personas los conocen así, uno pensaría en una cantidad mayor a 2, pero no, la verdad es que ese par de quioscos sirvieron de referencia para el sin fin de familias, el sin fin de personas que llegaban a las partes altas de Cayma, en busca de un espacio donde vivir. No se sabe exactamente desde cuando estuvieron ahí, los ciudadanos que llegaron a ese asentamiento humano, los vieron desde siempre.
Algunos dicen que los regalo la Municipalidad de Cayma en un intento por fijar un paradero, otros comentan que fueron los choferes de combis que el fijar ese cruce como su paradero final, algunas personas pusieron los quioscos para expedir alimentos, bebidas, golosinas y similares; nadie sabe cuál es la verdadera historia, pero “Los Quioscos” estuvieron ahí entonces, desde siempre.
Ese mismo cruce donde estaban como dos entes que observaban todo, como unos vigilantes en medio de un par de pampas de donde el viento arrastraba la tierra y polvo todas las mañanas, pampas que se comentaba servirían de espacios para un futuro mercado y un colegio, que con el pasar de años, solo se tuvo un intento de mercado, un prototipo, un esbozo que, para los ciudadanos de esa parte del mundo, les generaba gracia, desaliento, pero un tanto de ánimo ya que quizás durante más de 5 años, como un hábito, salían un par de comerciantes que luego serían tres, cuatro, cinco, diez, doce y llenaban el espacio, la pampa se mojaba y se le colocaban esteras que servían de divisiones para asi distinguir un puesto de otro y el comercio se realizaba.
El tiempo pasaba volando y de pronto, la primera década del siglo XXI pasó, los vigilantes, los entes que miraban todo, seguían ahí, expectantes al cambio de los días, al progreso de la sociedad al pasar evolutivo.
Largo tiempo estuvieron en desuso, salvo la finalidad que le hallaban otros seres como los perros que los usaban como meaderos, cobijos, etc.
Uno de color verde y otro de color rojo, estuvieron bastante tiempo, muchos años, oxidándose, cubriéndose de vejez hasta que un día, los limpiaron, los pintaron y los llenaron de mercadería con personas que vendían snacks, alimentos, bebidas, el comercio empezó a moverse y otra fue la cara del cruce de los quioscos, con unas sombrillas de paja, empezaron a llegar personas a vender comida durante las tardes y noches, ya no eran un par de quioscos, ahora eran cuatro.
De pronto, de un día para el otro, el mercado empezó su verdadera construcción en setiembre del 2017, llegaron grúas, obreros y todo empezó a cambiar, Los Quioscos eran testigos de un verdadero cambio y siguieron ahí, expectantes de todo.
Pasó no más de un año y en mayo de 2018, llegaron más obreros, ahora no para construir una obra privada, ahora harían el comentado colegio que ya nadie esperaba ver construido.
Han pasado ya cinco meses desde iniciada la construcción del colegio y lo que Los Quiosquitos no esperaban, era que en el plano de construcción, no solo estaba el colegio si no también un paradero con una alameda, teniendo que borrar de mapa la existencia de los que fueron en ese entonces cuatro quiosquitos.
A día de hoy, ya no hay más quioscos, hay un mercado y un colegio recién construidos, lo curioso, es que siempre que las personas piden referencias, algunos ciudadanos del lugar, siguen brindando a “Los Quioscos”, cuando estos, ya no existen más.